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VELORIOS VIRTUALES. ¡Aparecen las “lloronas” online!

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“Me muestro llorando tristemente. En eso pido la palabra y recuerdo a la persona fallecida”, contó una de ellas.

¿Sabías que podés contratar un servicio sencillo de llantos, rezos y lamentos de doñas vestidas de negro? Sí, aunque usted no lo crea, aquel “oficio” antiguo ejercido por las “lloronas” de los velorios y funerales sigue en vigencia y hasta en algunos casos salva la economía de muchas mujeres en tiempo de crisis.

Según contó a Crónica una de ellas, esta vieja costumbre “teatral” de fingir dolor al lado del cajón de un finado, ya sea en un velatorio o en el cementerio se sigue dando hasta hoy día en ciertas ciudades.

Pero ahora le agregaron una forma diferente y se actualizaron. Como los velorios están restringidos por este tema de la pandemia, ahora las lloronas actúan ¡de manera virtual!

“La verdad que ya me tocó hacer el papel de “llorona” online. Fue por la plataforma de Zoom. Se trabaja así. Yo estoy en el grupo de personas conectadas, que por lo general son parientes que están en otros países y amigos que no pudieron estar presente en el velatorio. Allí siempre me muestro llorando tristemente.

En eso pido la palabra y recuerdo a la persona fallecida”, contó Marisa Mereles (40), quien es “llorona profesional” desde los 17 años.

“Las condolencias online siempre se usó y ahora más con la pandemia. Los que contratan por lo general son gente de plata”, confesó.

“En este un año de pandemia en nuestro país, me tocó estar en un velorio virtual como “llorona” en cuatro ocasiones”, finalizó.

PRECIOS

Marisa comentó que los precios de los llantos depende mucho del cliente. Por lo general se negocia de acuerdo a las posibilidades de los familiares del difunto.

VELORIOS

“La verdad que llegué a participar en cientos de velorios. Ya no recuerdo la cantidad. Ahora ya casi no hay ‘lloronas’, quedan muy pocas”, comentó Marisa.

“Nos metemos de lleno en el personaje”, contó

Ahora “lloran” avei de manera virtual.

“A los 17 años más o menos comencé con esta labor que cuando surge lo hago. Trabajábamos en un teatro nomás y después surgió así para hacer de verdad y de ahí no paramos. Participamos en muchísimos velorios. Anteriormente nos contrataban mucho más porque trabajábamos con una funeraria. Luego la gente nos comenzó a contratar gracias a personas que requirieron nuestros servicios; es decir, de boca en boca”, contó Marisa.

“Lo hacemos con mucho respeto y porque nos contratan. Nos metemos de lleno en el personaje, por decirlo de alguna manera, y casi siempre te quedás con esa impresión de que esa persona es más familiar tuyo que de la persona que te contrató. Yo al menos soy muy sensible y siempre me pasa eso”, confesó. CRONICA

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